Serie TRADUCCIONES. Análisis de la conducta musical en niños con desordenes de la comunicación y Trastornos en el desarrollo con diagnóstico diferencial. Tony Wigram. 2a Parte.

En esta segunda parte de la traducción del capítulo Contacto con la música: Análisis de la conducta musical de niños con desordenes de la comunicación y Trastornos en el desarrollo con diagnóstico diferencial” (Contact in Music. The analysis of musical behaviour in children with comunication disorder and  pervasive developmental dissability for differential diagnosisdel libro “Aplicaciones clínicas de la Musicoterapia en discapacidades del desarrollo, pediatría y neurología” (Clinical applications of music therapy in developmental disability, paediatrics and neurology)  de Wigram y De Backer, 1999, Wigram desarrolla un estudio de caso en que junto con describir y relatar los eventos más relevantes, ejemplifica la utilización que hace de los IAPs (The Improvisation Assessment Profiles o Perfiles de Valoración Improvisacional de Kenneth Bruscia) para analizarlos. 

Estudio de Caso: Barry

Barry era un infante de 5 años y un mes que fue derivado al Servicio Pediátrico de Harpen House para una evaluación y diagnóstico. Descrito como extrañamente aislado y con rasgos bizarros, a los tres años y medio caminaba sobre sus talones y su habla era ininteligible. Pronunció su primera palabra a los 18 meses y comenzó a balbucear y entonar patrones sonoros a los dos años de edad. Su historial clínico señala que durante su primera infancia tuvo escaso desarrollo del lenguaje y habilidad para repetir lo que escuchaba del entorno. También señala que disfrutaba jugar alienando autos en filas. Aunque bastante concreto y primitivo, su juego simbólico estaba en desarrollo. El reporte del profesional de Fonoaudiología, señala que el paciente iniciaba interacciones con muy poca frecuencia, y que sus habilidades de habla y lenguaje parecían estar más cercanas a las de un niño de dos o dos años y medio. Estaba manifestando evidentes conductas ritualistas y se frustraba y entraba en berrinches cuando no obtenía lo que quería. En una primera entrevista, Barry parecía no tener ningún tipo de contacto social espontáneo, presentaba una mirada mas bien en blanco y escasa sonrisa o expresiones de interés. Evaluaciones pediátricas anteriores habían concluido que era muy probable que Barry fuera autista, aunque también se creía que la causa de las conductas de tipo autistas, podía ser un déficit del aprendizaje y desorden severo en el lenguaje.

Antes de discutir sobre como respondió Barry a la evaluación musicoterapéutica y describir las tres secciones que analicé utilizando los IAP`s, es interesante poner atención en el modo en que Barry estaba respondiendo en las evaluaciones de Fonoaudiología (SALT) y Arteterapia. La evaluación SALT consistía en una sesión estructurada y directiva, que exploraba los potenciales en la comunicación verbal y no-verbal del paciente. Desde el comienzo fue evidente que Barry tenía una voluntad bastante fuerte y que, entre los variados ítems presentados por el profesional fonoaudiólogo -quien trabajaba con él desde el suelo- el “tren” fue el que más atrajo su interés. Después de completar un puzzle, espontáneamente trató de llegar a la caja con juguetes y sacar el tren. A pesar de que la terapeuta intentó convocarlo para que usara una marioneta de muñeca y un juguete musical, Barry continuó tratando de abandonar la mesa y tratar de llegar a la caja. Ella accedió a que usara el tren, pero sobre la mesa. Lo que él hizo después también es interesante: tomó el tren con su mano derecha y lo balanceó sobre la mesa de lado a lado. Para intentar iniciar con Barry un juego de alternancias en que el juguete fuera compartido, la terapeuta le quita el juguete, lo empuja hacia él y lo convoca a empujar el tren de nuevo hacia ella mientras lo sostiene con sus manos. Barry tan solo volvió a balancear el tren de un lado a otro.

En las sesiones de Arteterapia, Barry era particularmente efectivo en copiar, en un grado bastante exacto, los dibujos y pinturas que la terapeuta modelaba para él. Cuando ésta dibujó una línea a lo largo de la parte baja de la hoja, él la copió. Cuando la terapeuta dibujó una línea desde abajo hasta un costado de la hoja, Barry la copió al punto de detenerse e inclinarse de modo de poder llegar exactamente al mismo punto que la terapeuta. Cuando ésta dibujó cuadrados y comenzó a llenarlos, rápidamente Barry tuvo la idea y también llenó los que la terapeuta había dibujado para él. Sin embargo, cuando a Barry se le ofrece la libertad para hacer lo que tuviera ganas, además de pinceles y una paleta de siete colores diferentes, Barry comenzó a dibujar líneas de un lado al otro de la hoja, poniendo un color sobre otro, hasta formar una gruesa raya con vastas capas de pintura de diferentes colores. El patrón parecía bastante similar a la situación del tren, de lo cual uno podía concluir que sin estructura, el juego creativo de Barry era bastante limitado. Él no utilizaba las pinturas específicamente para crear figuras o imágenes, sino que dibujaba indiscriminadamente, de un lado a otro, con muchos colores distintos, hasta que hubiera escasa diferenciación de los colores, y se produjera un lío sucio, gris y negro.

Valoración Musicoterapéutica

De la sesión de Musicoterapia, elegí tres secciones claramente diferenciadas para analizar:

  • Sección 1: extracto del minuto seis al siete, donde de manera simultánea, yo toco el piano y Barry toca un tambor tipo timbal giratorio, un tambor tom-tom, un tambor redoblante y platillos. Dentro de esta sección, también se incluye un intercambio vocal.
  • Sección 2: Mientras yo acompaño a Barry con el piano, él toca el metalófono y esporádicamente el platillo.
  • Sección 3: Barry y yo tocamos juntos el piano.

Sección 1

En ésta sección de inicio, la primera experiencia de Barry fue la exploración del sonido de diferentes tambores y platillos. Yo le ofrecí distintas baquetas para usar, y él eligió la más práctica. Comenzó con un pulso regular y yo lo apoyé con una improvisación acordal/melódica que gradualmente se aceleraba. Después de unos segundos, me detuve en un tremolo octavado en ambas manos, una técnica de transición, esperando a ver si él quería continuar con un ritmo con pulso. Su ejecución se lentificó y se hizo incierta, e hizo golpes aislados en el platillo, en el redoblante y en distintos lados del timbal giratorio que estaba tocando. En éste punto, ya estaba mostrando rasgos del perfil variabilidad en la utilización de los instrumentos que disponía, cuestión que yo registraba como variabilidad tímbrica. Luego continuó tocando un ritmo con pulso, pero comenzó a variar significativamente la velocidad, y se produjo una clara evidencia de actividad de roles de subordinado, líder y compañero, lo que yo pude registrar en la escala de autonomía en términos del tempo. Él inició un acelerando y yo lo seguí, y a continuación inicié mi propio acelerando. Se comenzó a excitar, gritando y acelerando sus golpes.

Construimos la llegada a un clímax, el cuál él eligió detener súbitamente girando y golpeado el timbal con un solo sonido. Éste fue uno de varios eventos en que Barry demostró iniciativa, y por lo tanto, liderazgo en la interacción y secuencia musical. Después de explorar 10 a 15 segundos tanto el platillo como el redoblante, regresó al timbal giratorio y reintrodujo un pulso, el cual yo seguí. Continué guiándolo melódicamente desde el piano, y él miraba y seguía el tempo y volumen de mi ejecución cuidadosamente. En un momento comenzó a presentar un patrón rítmico, alternando entre el platillo, atabal y redoblante, en una secuencia similar a la que Barry presentó en la sesión de Arteterapia y en las se Fonoaudiología, donde hizo movimientos de un lado a otro. Esto duró tan solo un corto periodo de tiempo, y luego comenzó a seguir el tempo y fraseo que yo llevaba. Introduje un patrón de seis notas que reduje a patrones de cuatro, tres y luego dos notas. Él los siguió exactamente.

Cuando toqué glissandos con el pedal sostenuto del piano, él coincidió  a través de toques con pulso aislados ejecutados con el platillo.

Luego de unos 30 segundos, sostuvimos un patrón rítmico con un pulso bastante estable. Él seguía con un tambor el pulso de la línea melódica que yo tocaba. Luego, ésto derivo en frases cortas en el piano que él imitó y siguió.

Introduje una idea vocal, nuevamente, una frase corta de tres notas seguidas por una melodía tonal de cinco notas. Él la copio cantando conmigo, anticipando rápidamente la dirección de la melodía. Luego, por iniciativa propia y siguiendo la frase patrón que yo estaba cantando, comenzó a extender la melodía. Cuando constato la idea, él ya había comenzado a tocar nuevamente el platillo y tambor. Me sumé con el piano, nuevamente compartiendo  los crescendos y accelerandos que él hacía, así como extendiendo los mismos, lo cuál él también seguía.

La parte final de ésta primera sección terminó con un intercambio vocal en que Barry coincidía con gran precisión con las ideas vocales que yo producía. Dejamos las baquetas. Yo me incliné hacia él sobre el tambor y él hizo lo mismo. Canté un corta frase de cuatro a seis notas que extendí a siete –u ocho- y él cantó frases similares, no sólo coincidiendo en la extensión de la misma, sino que también en las alturas. Yo estaba cantando en el registro más alto de mi voz, de modo que él cantó de manera silenciosa, en el registro alto de su voz. Finalmente comencé a percutir el tambor con mis dedos, lo cual él imitó y extendió a percusiones a lo largo de todo el tambor haciendo un juego como de “animales correteando a lo largo del tambor”. Como las mangas de mi camisa interferían el juego, me las arremangué y Barry hizo lo mismo con las suyas.

Resumen de la primera sección

Los eventos que registré están documentados en la tabla 1. A partir de los eventos seleccionados, la primera sección revela que en un número significativo de eventos Barry tomaba un rol de subordinado, y en un número menor, él estaba haciendo de compañero o tomando el liderazgo. En términos de variabilidad, encontré escasos ejemplos de rigidez en su modo de tocar, ya que tanto en términos de tempo, en los instrumentos que utilizaba (timbre) y en las ideas melódicas, Barry era muy flexible y variado. De todos modos se produjo un balance de eventos en que él mantenía una idea estable y luego la variaba, y en un menor número de ellos, hacía grandes contrastes en cómo tocaba.

Tabla 1. Caso Barry

 

 

Conclusión e interpretación del análisis de la Sección 1

Mi impresión en éste punto era que Barry era un niño que estaba imitando, copiando y siguiendo lo que yo hacía la mayor parte del tiempo. Sin embargo, en términos de la evidencia del autismo, habían escasos ejemplos de  conductas rígidas o resistencia en términos de su conducta interpersonal/interactiva. Por el contrario Barry seguía las ideas de manera idónea, atendiendo con bastante atención lo que yo hacía y desde ya revelando un nivel de creatividad muy distinto del que había sido experimentado en las sesiones de Fonoaudiología  y Arteterapia. Entre el final de la primera sección y la segunda, hubo un periodo en que le pedí a Barry que buscara un instrumento que yo había dejado debajo de la mesa. Inicialmente le pregunté sin señas gestuales o dirección visual. Él pareció no entender en absoluto lo que yo le pedía, y ni siquiera miró la mesa cuando se lo señalé verbalmente. Él repitió lo que dije dos o tres veces, y fue después de que yo le indicara con mi dedo que el metalófono estaba debajo de la mesa, que él lo miró. Aún en ese momento, Barry no entendió que mi sugestión verbal indicaba que yo esperaba que él fuera y tomara el instrumento que estaba bajo la mesa. Basado en éste pequeño intercambio, parecía que Barry tenía una pobreza severa en comprensión de lenguaje y que no comprendía en absoluto mi pregunta o directriz.

Debido a que durante la primera sección Barry había sido tan efectivo en mirarme y seguirme, decidí adoptar una estrategia en que él no pudiera mirar lo que yo hacía, y así trabajar de manera más independiente y nuestro nivel de interacción estuviera más determinado por claves sonoras que visuales. En la medida en que me miraba, yo tenía la sensación de que, ya sea porque pensaba que era lo que debía hacer o porque era la única manera de saber como imitar la situación, él seguiría lo que yo hiciera. Por lo tanto, me levanté y me senté en otro piano ubicado a sus espaldas, y él se quedó tocando el metalófono.

Sección 2

Barry comenzó tocando el metalófono y yo me uní con una improvisación melódica tonal, de sostén, con pulso. Luego de chequear con la mirada que yo estuviera allí tocando con él, Barry no volvió a mirar a su alrededor y comenzó a tomar su propia iniciativa en su ejecución. Durante seis o siete segundos, redujo a la mitad su tempo y yo lo enlentecí con él. Comencé a cantar rápidamente mientras él tocaba a esa velocidad, y de pronto, mientras tocaba, sin indicación, comenzó a cantar por iniciativa propia y con mucha mayor confianza y firmeza, frases claras. Cantó una frase de cuatro compases (que imité), y demostró una clara habilidad para formar melodías dentro de la estructura de una tonalidad, utilizando una tónica como base y estructurando su melodía bajo y sobre la tónica. Luego cambió la velocidad a un tempo más rápido. Incrementó su volumen y comenzó a incrementar su tempo. Anticipó la cadencia y, luego de mi pausa, comenzó de nuevo a cantar espontáneamente.

En la medida en que la improvisación se desarrollaba, se observaba que en cierta medida, Barry estaba en su propio mundo musical. Estoy seguro de que podía escuchar mi sostén y acompañamiento, porque luego de que él haya iniciado un cambio, lograba captar pequeñas ideas melódicas que yo tocaba, y adecuaba su tempo al mío. Yo lo seguí constantemente durante ésta improvisación. Luego de inclinarse para tomar el redoblante y de escuchar el patrón melódico de tres o cuatro notas que estaba tocando en el piano, Barry también comenzó a tocar pequeños patrones, esperando a ver si yo los repetía. Lo anterior sucedió cuatro veces. En ésta sección, también fue notable que él decidió cuando empezar y cuando terminar de tocar.

Hacia el final de ésta sección, introduje una canción de la televisión con la cuál yo sabía él estaba familiarizado, “Thomas the Tank Engine”. Al principio Barry estaba preocupado porque había movido una de las teclas del metalófono y trataba de ubicarla en el lugar correcto. Yo continuaba con la canción en el piano y él se unió en el tempo adecuado, tocando hasta el final de la misma. En lugar de terminarla, la orienté hacia una improvisación, después de lo cual él ejecutó el redoblante e introdujo más material vocal propio cantando frases melódicas bastante fuertes y claras.

Al registrar una serie de eventos tanto en autonomía y variabilidad, y de nuevo, observando los elementos musicales tempo, melodía y timbre, noté un número significativamente mayor de eventos en donde Barry demostró liderazgo musical (ver tabla 1). Ésta vez hubieron menos eventos de compañero y subordinado. Barry no me veía y si bien hubieron algunos eventos en que parecía afectado por mis ideas, comenzó a organizar su material musical en torno a lo que él quería hacer. La escala de variabilidad reveló un balance de eventos entre una ejecución estable, variable y contrastante. No se produjeron eventos en ésta o en la última sección que yo pudiera describir ni como rígidos o aleatorios, los cuales son más típicos de niños ya sea con autismo, con características de comportamiento rígidos y reiterativos, o con un déficit de aprendizaje con conductas caóticas.

Sección 3

La última sección que elegí para analizar fue la sección en que Barry compartió conmigo el piano en una improvisación a dúo. Él comenzó a tocar una escala ascendente en un pulso estable hasta el final del piano. Luego se orientó a tocar clusters de notas con un tempo variable, luego paró y tocó notas aisladas. Le siguió una rápida sucesión de cambios de tempo, en que él ocasionalmente coincidía con mi tempo y cambiaba a su propia velocidad. Continuó tocando patrones rítmicos cortos, típicamente ..- o …-. Luego de tres minutos de música, armamos un pasaje reflexivo con un toque amable, donde yo utilicé el pedal de sostén y Barry tocó lenta y suavemente. Luego retomó a su tempo, más rápido, tocando las teclas para arriba y abajo en velocidades variables, utilizando principalmente clusters con ocasionales toques de notas aisladas. En este punto era notable lo independiente que él se había vuelto en su modo de tocar y yo estaba principalmente en el rol de subordinado. Cuándo empezó a tocar en un tempo fijo, lo seguí y sostuve con un acompañamiento (aunque hubieron uno o dos eventos en que deliberadamente él cambió y evitó el tempo que yo estaba intentando establecer). En la medida en que la improvisación se desarrollaba, Barry incrementó su exploración del teclado del piano, particularmente cambiando de posiciones. Introduje nuevamente la canción “Thomas the Tank Engine” y él coincidió con esto tocando notas simples en el mismo tempo que yo tocaba. Hay ejemplos en ésta sección de la presencia del gradiente independiente en la ejecución interactiva, así como en una ocasión en que su toque se volvió bastante aleatorio en el perfil “variabilidad”. Hacia el final, él decidió elaborar su propio modo de ir hacia la parte grave del teclado, golpeando las teclas graves.

En el análisis que hice de una serie de eventos de ésta sección, nuevamente aparecieron un mayor número de eventos en que él demostró liderazgo musical y un número significativamente menor de subordinación a las ideas que yo producía (ver tabla 1).

 

Haga click aquí para revisar la primera parte de ésta traducción.

 

 

 



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