Musicoterapia y Odontología

Es conocido el temor de mucha gente a la consulta odontológica. Afortunadamente, desde el año 2005 en ODIMA, el consultorio de Elsa René Manterola, junto con el Musicoterapeuta L. Matías Morales ofrecen antes, durante y después del tratamiento odontológico un espacio de Musicoterapia para niños/as, jóvenes y adultos. Allí los pacientes aprenden a manejar la ansiedad para así poder disminuir el miedo y el estrés. Rodeados de un espacio sonoro-musical, el paciente asume un rol activo y responsable de su tratamiento.

 

 

 

La odontóloga Manterola trabaja desde hace muchos años en el ámbito público y privado y ha ido observando que el temor de algunos pacientes a la atención odontológica provoca deterioros en la salud bucal.  Algunos incluso,  dejan pasar años sin cuidarse, y así una pequeña caries puede transformase en pérdida de piezas dentales. La odontóloga y el musicoterapeuta se cuestionaron varias preguntas como: ¿por qué se descuida la salud bucal?, ¿por qué van a la consulta en el último momento cuando el dolor es ya insoportable? Y ¿por qué tienen miedo a un profesional que se dedica a ayudar a la gente en su salud dental?

Investigando sobre cuáles eran las razones, sin dejar de contemplar los factores educacionales y socio-económicos, llegaron a la conclusión de que una de las causas son las malas experiencias o tratamientos invasivos anteriores.  Hay que resaltar que la boca es un área de trabajo muy delicada, íntima, muy importante en el desarrollo humano y la constitución subjetiva, siendo una zona privilegiada en la primera infancia para conocer el mundo y los objetos. También porque la utilizamos para comunicarnos verbalmente. En definitiva, las malas, dolorosas y traumáticas experiencias odontológicas que uno puede sufrir de niño puede dejar una huella negativa  que motiven  después,  cuando uno ya es adulto, el no acudir al odontólogo con todo lo que eso conlleva. Por otro lado, hay mucha imaginería social negativa, incluso se añaden las malas experiencias de los padres que se lo transmiten a los hijos… “Si te portas mal te llevo al dentista…”

 

PRIMERA CONSULTA. LO DESCONOCIDO

Ante esta problemática, Elsa y Matías empezaron a atender a niños/as que iban a su primera consulta odontológica. Cuidaron mucho el primer contacto con el instrumental odontológico y con el odontólogo para que no fuera traumático, y también para que no condicionara sus conductas futuras. Para dar cuenta de los resultados positivos de este trabajo, a la comunidad científica, realizaron una investigación clínica sobre 140 niños, que este año será publicada.

 

HACER SONAR EL MIEDO Y EL DOLOR. ADOLESCENTES Y ADULTOS

A partir de este trabajo, el musicoterapeuta Matías Morales Manterola empezó a desarrollar un abordaje focal en Musicoterapia que denomina “Musicoprofilaxis”. Así este trabajo se desarrolló con niños/as que realizan sus primeras consultas odontológicas, pacientes niños, adolescentes -en escolaridad primaria, secundaria o terciaria- y jóvenes y adultos que manifestaban temor o rechazo a la atención odontológica y pacientes con tratamiento de resolución quirúrgica odontológica –quistes, dientes retenidos, muelas de juicio, etc. – y en el campo de la medicina –pediatría, traumatología, oncología y cirugía general.

Los miedos en cada uno son diferentes. La idea en estos casos fue identificar el temor y poder encontrarle un sonido.  Hacen sonar el miedo, la ansiedad, la angustia o el dolor, que pueda generar la consulta y el tratamiento odontológico en un espacio de Musicoterapia para transformar y hacer música con él. Este trabajo permite realizar un tratamiento diferente de las sensaciones y sentimientos que se despiertan tomando un registro diferente, encontrándole matices, escucharlo por fuera de uno, tomando una distancia saludable que permita la expresión, el compartir, la elaboración y liberación de esa energía encarnada.

En el trabajo específico realizado desde Musicoterapia en odontología se desarrolla en todas las etapas de la consulta odontológica, antes durante y después del tratamiento. Se ofrece un espacio de trabajo en lo sonoro-musical: con instrumentos musicales, canciones, con la voz, el material sonoro y la música editada aportada por los pacientes; y un acompañamiento personalizado orientado a:

-Brindar asistencia profesional, sostén, compañía, y contención a lo largo del tratamiento.

-Posibilitar el desarrollo de recursos subjetivos propios para poder regular, disminuir y manejar la ansiedad, el estrés, el miedo   y/o la angustia que pueda generar la consulta odontológica.

- Crear un ambiente sonoro-musical agradable, confortable, familiar y seguro.

-Establecer un vínculo de confianza y de trabajo en equipo con el profesional (odontólogo, asistente y musicoterapeuta).

-Propiciar el consenso y el consentimiento del tratamiento para favorecer la aceptación voluntaria del mismo.

-Orientar al paciente para que asuma un rol activo y responsable en su tratamiento. Mejorando las condiciones del mismo.

- Ofrecer un espacio para la expresión y elaboración de la angustia, los miedos y fantasías que pueda despertar tratamiento clínico o quirúrgico.

Hay un caso que deja en claro el trabajo realizado desde Musicoprofilaxis para la elaboración del temor y su transformación y resignificación para el manejo de la ansiedad y la inquitud que puede despertar un tratamiento odontológico. El Musicoterapeuta L. Matías Morales Manterola lo ilustra de la siguiente manera:

Un niño de 12 años, con mucho temor, fue derivado al espacio de Musicoterapia. En reiteradas oportunidades habían intentado sin éxito atenderlo y ahora el tratamiento indicado era la extracción de un molar con anestesia local. El paciente en la primera sesión comparte que no sabe si la música y el trabajo realizado en el espacio le ayudarán a sacarse el miedo. Después de trabajar con canciones, en la segunda sesión expresa:

Paciente: tal vez eso de las canciones creo que me calmaría.

Musicoterapeuta: ¿Por qué piensas que te calmaría?

Paciente: porque, por ejemplo, me desconcentra y además cuando escucho canciones normalmente me imagino cosas.

Musicoterapeuta: ¿eso piensas que te calmaría?

Paciente: tal vez sí. Si, supongo que sí. Me desconcentraría.

En esa misma sesión le pregunté si había alguna otra canción que recordaba o deseaba cantar.

Paciente: hay una canción dela Bersuit Bergarabat que me gusta pero no recuerdo como se llama.

Musicoterapeuta: ¿Te animas a cantarla?

El paciente se tomo un momento y dice: así dice la canción: Como un bolu, como un bolu, ¿pero qué hago yo acá?  Perdiendo tiempo en el bar…”

Y continúa cantando un parte más de la canción hasta que no recuerda más letra.

Le propongo  que la vuelva a cantar pero esta vez lo quería acompañar con la guitarra. Comienza nuevamente a cantar y mientras canta, comienza a reír y comenta: yo no quiero estar acá.

Musicoterapeuta: ¿a vos que te gustaría estar haciendo?

Paciente: ¿ahora? Estar en el patio jugando con amigos míos.

Ríe y canta: “pero que hago yo acá en este…lugar pudiendo estar en el patio con mis amigos”

El Musicoterapeuta le responde cantando: “pero que hago yo acá en el consultorio dental, pudiendo estar en el patio con tus amigos, la la la. Lo que haces acá es arreglarte los dientes para después ir a jugar con tus amigos y poder reír sin sufrir. Te sientes bien, te sientes bien.”

Luego de este trabajo le preguntó.

Musicoterapeuta: Ese miedo que tenías al principio… ¿Se te fue un poco, recién?

Paciente: Si, un poquito.

Musicoterapeuta: las canciones podrían ayudarte entonces. ¿Puede funcionar, no?

Paciente: Si. Pero después, cuando me saquen la muela…, no sé…

 

 

Recreando la canción el paciente se pudo dar cuenta de lo que le pasaba, pudo expresar su temor, transformarlo en canción, compartirlo, sacarlo afuera y hacer algo creativo. Ya no estaba solo, el Musicoterapeuta con su guitarra funcionaba de sostén, lo acompañaba, ayudándolo a resignificar. Como habían acordado, Matías lo acompañó durante la consulta odontológica con la música y las canciones que habían surgido en el espacio de Musicoterapia. Cuando llegó el momento de anestesiar el diente el paciente empezó a sollozar, y a decir que tenía miedo. Pero a diferencia de consultas anteriores, sostenido por las canciones, la música y el canto pudo regular su temor, aceptar el tratamiento, el instrumental y la intervención de la odontóloga y sobreponerse a su temor. Esta vez se puedo realizar el trabajo y la extracción del diente. Cuando terminó expresó: “No fue tan terrible como yo pensaba”.

 

ESTIMULAR EL DESARROLLO DE LAS PERSONAS

Estas experiencias van dejando una huella, haciendo marca. Es un logro que los niños y las niñas como otros adultos puedan aceptar voluntariamente el tratamiento odontológico, manejar la situación, y evitando así exponerlos a un método invasivo y muchas veces innecesario como la anestesia general para poder realizar tratamiento que son posibles de  llevar a cabo con anestesia local. Según la Odontóloga Elsa René Manterola y el musicoterapeuta L. Matías Morales Manterola esta es una tendencia mundial que va en detrimento de la calidad de atención y la calidad de vida de los pacientes, siendo de un sistema que privilegia los resultado a corto plazo, sin contemplar al sujeto y su realidad personal. Es un riesgo, es evitable, y además, los pacientes se pierden la oportunidad de poder desarrollar las herramientas y los recursos subjetivos para manejar y elaborar sus miedos, enfrentarse y asumir una posición activa y responsable frente al cuidado y tratamiento de su salud. Estos profesionales consideran que los beneficios de este trabajo se ven reflejados en una mejor calidad de vida, y que de estas experiencias los pacientes pueden salir fortalecidos, con mayor confianza en sí mismos para enfrentar otras situaciones conflictivas en la vida. Tanto ODIMA como L.Matías Morales – Un Puente Musical- dan mucha importancia a este aspecto del trabajo que brinda la posibilidad de pasar situaciones adversas, favorecer el fortalecimiento del yo, estimular el crecimiento personal, la responsabilidad, libertad e independencia, asumiendo una posición activa en la vida, sin estar sometidos a impulsos internos y cuestiones externas que coartan el desarrollo en plenitud del sujeto.

 

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1 Comentario

  1. Esta el tema de que culturalmente hay un miedo al dentista y es la invasividad de nuestro cuerpo, recuerdo mis idas al dentista que fueron realmente una tortura, sobre todo cuando no hay por parte del médico ninguna ayuda en la comunicación , en la escuela de odontología deberia haber un curso de apreciacion psicológica del paciente en la intervención, y ayuda en la comunicación, con respecto a la música si , siempre y cuando la persona este verdaderamente capacitada en la improvisacion del momento ya que cada paciente es distinto el uno del otro.

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