La Musicoterapia y el séptimo arte

 “The music never stopped” es el título del filme estrenado en enero de 2011, basado en el caso clínico “El último hippie” de OliverSacks. Un drama en que se cruzan familia, ciencia, música y esperanza.                               

Suena el teléfono… nadie lo contesta. Después de unos segundos se abre la puerta de la casa. Entra una mujer cargada con bolsas de supermercado que contesta la insistente llamada. Lo que escucha la impresiona tanto que, al colgar, mira a su marido que estaba en la sala y se abrazan. El hijo de ambos, desaparecido hace 20 años, por fin ha dado señales de vida.

 

Es el comienzo de la película “The music never stopped”, dirigida por el director ¿estadounidense? Jim Kohlberg y basada en el relato clínico de “El último hippie” del afamado neurólogo Oliver Sacks. El filme examina una familia dividida por el choque generacional y cultural de los años 60`. Veinte años después, Henry y Helen Sawyer encuentran a su hijo Gabriel que había huido de casa y que se encontraba en un hospital. Afectado por un tumor cerebral que le impedía recordar ningún evento posterior a 1970, no podía memorizar ningún evento presente y futuro. Gracias a la doctora y musicoterapeuta Dianne Daly, sin embargo, sugiere un tratamiento a través de la música que permite cambiarle la vida al paciente.

 

El doctor Sacks entrega detalles del caso clínico en su libro “Un antropólogo en Marte”. El neurólogo indica que, en el caso de Gabriel, las exploraciones cerebrales revelaron un enorme tumor del tamaño de un pomelo en la línea media que destruía la glándula pituitaria, zonas adyacentes, lóbulos temporales y diencéfalo, por lo que debido a la tardía intervención no se pudo reparar el daño. Como no se podía esperar recuperación alguna, el paciente fue ingresado en un hospital para enfermos crónicos. Todo hacía prever que este muchacho, que al momento de perderse tenía 15 años, estaría en ese lugar sin posibilidades de recuperación alguna hasta el fin de su vida.

 

Sin embargo, no todos los componentes de su memoria habían sido dañados y eso se comprobó con el tratamiento de musicoterapia de la doctora Daly. Por ejemplo, su memoria semántica seguía intacta y podía aplicar conocimientos matemáticos en situaciones actuales sin problemas. Por otra parte, aún sabía como tocar la guitarra e incluso amplió su repertorio. Los lugares dentro del hospital comenzaron a serle más familiares y podía desplazarse sin perderse por su pasillos.

 

Gabriel comenzó a mostrar avances en su capacidad de memorizar pequeñas frases a través de guías o apoyos rítmico/melódicos como los jingles de la radio, los anuncios publicitarios de TV o la creación de pequeñas frases hechas por la musicoterapeuta. Debido a los efectos del tumor, su actitud tendía a ser menos emotiva y más cercana a la respuesta rápida y automática a los diferentes estímulos. Por lo tanto, en el siguiente paso del tratamiento la música podría ser de gran ayuda. ¿Realmente Gabriel sería capaz de vivir nuevamente experiencias cargadas de emoción? ¿Serían de ayuda para el estado actual de su memoria?

 

Efectivamente, el doctor Sacks relata que en los momentos que Gabriel escuchaba o tocaba música, ya no parecía un paciente con un síndrome de lóbulo frontal sino que estaba temporalmente “curado” por la música. Justamente la película trata este efecto cuando se ve a Gabriel y a su padre en un concierto de su grupo favorito, los Grateful Dead, y se da cuenta que hay canciones que no conoce (ya que fueron compuestas después de 1970), pero gracias a esto puede cargarlas de significados y recuerdos nuevos. Esta nueva música es el vehículo para dar un pequeño paso a la obtención de nuevos recuerdos.

 

Sin duda que a través de “The music never stopped” el espectador puede acercarse a la musicoterapia y comprender cómo funciona y cuál es su rol en un tratamiento de enfermedades como la del síndrome de lóbulo frontal. A su vez se puede comprender que es posible, necesario y magnífico contar con esta terapia en diversos campos de aplicación, saber que existe y que podemos nosotros, nuestras familias o personas cercanas, beneficiarse con la musicoterapia.

 

Oliver Sacks, uno de los neurólogos más conocidos a nivel mundial, ha desarrollado su carrera como escritor documentando casos clínicos que han sido inspiradores y de vital importancia para la ciencia y, en particular, para las personas que no son profesionales en el campo de la salud. A través de historias como las de Gabriel, expone de manera didáctica una nueva forma de intervención.

 

Si tiene mayor interés sobre esta historia u otras vea el filme y consulte los títulos del doctor Sacks que se encuentran disponibles en el comercio tales como “Un antropólogo en Marte”, “Despertares”, “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, “Musicofilia”, entre otros.

 

 




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